Acerca de

En latín, “margarita” significa “perla”.

En el versículo 6 del capítulo 7 del Evangelio según San Mateo dice: “nolite dare sanctum canibus neque mittatis margaritas vestras ante porcos ne forte conculcent eas pedibus suis et conversi disrumpant vos”. Que traducido al español es “no deis lo sagrado a los perros, ni echéis vuestras perlas a los cerdos, no sea que vayan a pisotearlas con sus patas y vueltos hacia vosotros os despedacen”.

La metáfora de la perla como algo muy valioso que jamás podrá apreciar un bruto ignorante que sólo tenga instintos animales es mucho más antigua que el Evangelio y hoy en día se sigue usando con ese significado.

Yo soy una perla, todos lo somos. Pero algunos no saben apreciar lo que ofrecemos por sus propias limitaciones y se revuelven y te despedazan. Y de eso va ésto. De como una margarita lucha después de ser pisoteada y despedazada, para recoger los trocitos y recomponerlos y volver a brillar como una perla.

Como cito en el inicio, para llegar a la máxima expresión de uno mismo, la semilla que somos, el caparazón que nos protege debe romperse para dar paso a algo más grande, a lo que somos de verdad, aunque la mayoría de las veces sea muy doloroso también es muy necesario si uno quiere crecer.

No hay semilla que madure si no se rompe.