Acerca de

Para explicar rápidamente cual es el origen acerca de margaritas a los cerdos puedo deciros que viene del refrán “echar margaritas a los cerdos” y como bien explica en este enlace, es

“hablar, usar tiempo, ofrecer tu generosidad o tu delicadeza a alguien que no sabe apreciarlos. Es cuando intentas ofrecer conocimientos muy avanzados a gente que no está preparada para recibirlos o ni siquiera está interesada en ellos”

Viene del latín y de las Sagradas Escrituras y aparece en el versículo 6 del capítulo 7 del Evangelio según San Mateo dice: “nolite dare sanctum canibus neque mittatis margaritas vestras ante porcos ne forte conculcent eas pedibus suis et conversi disrumpant vos”. Que traducido al español es “no deis lo sagrado a los perros, ni echéis vuestras perlas a los cerdos, no sea que vayan a pisotearlas con sus patas y vueltos hacia vosotros os despedacen”.

La metáfora de la perla=margarita como algo muy valioso que jamás podrá apreciar un bruto ignorante que sólo tenga instintos animales es mucho más antigua que el Evangelio y hoy en día se sigue usando con ese significado.

Yo soy una perla, todos lo somos. En esta vida y en esta realidad hay muchísimas perlas y muchísimas margaritas. Pero algunos no saben apreciarlo, por sus propias limitaciones, por sus diferentes gustos, o por simplemente tener vibraciones distintas y seguir caminos distintos. Entonces se revuelven y te despedazan. Y de eso va ésto. De como una margarita lucha después de ser pisoteada y destrozada, para recoger los trocitos y recomponerlos y volver a brillar como una perla.

Como cito en el inicio, para llegar a la máxima expresión de uno mismo, la semilla que somos, el caparazón que nos protege debe romperse para dar paso a algo más grande, a lo que somos de verdad, aunque la mayoría de las veces sea muy doloroso también es muy necesario si uno quiere crecer. Desde mi punto de vista no se despierta uno o empieza a crecer desde que se nace. Físicamente sí claro está, pero yo voy un poquito más allá y me doy cuenta de que no “despertamos” a la vida y empezamos a “crecer” y a “evolucionar” (hablo desde el punto de vista de la evolución de las especies, tal cual) hasta que hay un detonante en tu vida que te hace romperte en pedazos.

Y sólo cuando eso pasa y desde esa completa destrucción, sigues hacia delante y empiezas a vivir de verdad y empiezas a ser lo que de verdad eres.

No hay semilla que madure si no se rompe.